martes, 19 de enero de 2010

Haití


Tan solo 8 días después de la tragedia de Haití me atreví, apenas esta mañana, a ver las noticias en la televisión. Lo había evitado conscientemente por no enfrentarme con el dolor humano que representan los efectos del terremoto del martes 12 de enero pasado.

Aunque no he visto noticias de Haiti hasta hoy, me enteré del terremoto por la misma televisión y he visto algunas fotos que publica la prensa colombiana en sus ediciones impresas y la prensa internacional a través de algunos portales Web.

Creo que lo que sucede hoy en Haití nos muestra que nunca estaremos preparados, como especie, para una catástrofe y para todo el dolor que representa la pérdida de vidas y de entornos.

La catástrofe que vive Haití post-terremoto es un verdadero reto para los organismos internacionales de atención humanitaria y para sus técnicos. Va a generar muchos aprendizajes para atender otras emergencias que se presenten en el futuro. Sin embargo, lo que muestran las noticias es lo que los periodistas ven. Y al momento no se ha visto, en lo que muestran los medios de comunicación, una atención de la emergencia organizada.

Haití, el país más pobre del continente americano, ha llamado a la solidaridad internacional y la ha encontrado en miles, tal vez millones, de personas que se han unido a la causa de quienes quedaron vivos y adoloridos.

Hoy descruzo mis brazos para orar por la recuperación de Haití, sus niños, sus familias, sus habitantes. Que florezca después de esta catástrofe.

Guillermo Camacho Cabrera
guillermo@papelysignos.com

No hay comentarios.:

Publicar un comentario