lunes, 26 de diciembre de 2011

Disminución de muertes violentas en Colombia: de lo imposible a lo alcanzable

Los reportes de la Policía Nacional de Colombia entregados a través del Diario EL TIEMPO de hoy son alentadores en la medida en que el país logró reducir el número de muertes por homicidio en 50% en 10 años.

De un total de 27.840 homicidios en 2001 se pasó a 13.520 registrados entre enero y el 23 de diciembre de 2011, algo impensable a inicios de la pasada década y que alienta a las autoridades a ponerse metas a largo plazo en la reducción de homicidios en el país.

El reporte de EL TIEMPO, sin embargo, no esperó las cifras oficiales también del Instituto Nacional de Medicina Legal de Colombia, que generalmente se publican entre abril y junio del año siguiente al de los registros, pero se espera que la diferencia entre las mediciones no sea significativa.
Es necesario analizar que tampoco se presentan las cifras disgregadas por género y por grupos de edad, presumiéndose que el descenso ha sido parejo para hombres y mujeres y en todos los grupos etarios, lo que a simple vista parece atrevido de afirmar, toda vez que es posible que se haya presentado un aumento de muertes por homicidio en mujeres. Habrá que esperar el reporte oficial de la oficina de comunicaciones de la Policía, cuando presente sus estadísticas de homicidios en 2011 a la opinión pública a principios de enero del año entrante.

Cabe agregar que las causas o los móviles de los homicidios tampoco son revelados por el reporte del Diario EL TIEMPO, lo que indicaría también algunas de las causas del feliz descenso. A mediados de los años 1990 se tenía, de acuerdo con reportes oficiales del Ministerio de Salud, que los asesinatos a causa del conflicto armado alcanzaban a 15% del total de muertes por homicidios, en tanto que 85% eran causados por la delincuencia común y otras violencias como la intrafamiliar.

Esta noticia de la reducción de muertes por homicidio en 50% en Colombia en los últimos 10 años vale la pena registrarla como algo positivo para el páis, y también esperar a que los reportes epidemiológicos analicen las causas de dichos indicadores en detalle para continuar quebrando la estadística. Con este indicador que alienta los esfuerzos realizados por las autoridades, es claro que Colombia debería contar con una política explícita para la reducción de homicidios, con estrategias y recursos definidos, que aliente la esperanza de contar con un país más civilizado.

Guillermo Camacho Cabrera

sábado, 10 de diciembre de 2011

Metrovivienda en Bosa: una joya con herrumbre o la paradoja de comprar vivienda de interés social en Bogotá

Es inadmisible que una serie de casas construidas como Vivienda de Interés Social por la estatal Metrovivienda estén hoy inundadas a causa del desbordamiento del río Bogotá y el invierno que vive la ciudad.

Son cerca de 5.000 personas, de acuerdo con informaciones de la prensa, que se encuentran fuera de sus viviendas en la Ciudadela El Recreo debido al más de un metro de agua que prácticamente invadió sus predios llevándose por delante electrodomésticos, salas de estar, sueños y miles de horas de tranquilidad.

Mujeres, niños y niñas, ancianos, hombres adultos y familias enteras que depositaron en el Estado sus sueños de tener una casa propia, pagaron con sus ahorros y continúan pagando las cuotas de sus habitaciones a los bancos, hoy están en la calle y prácticamente con el agua a la cintura.

Recuerdo que hace muchos años en Bogotá sucedía lo mismo y el Estado recomendaba a los propietarios de vivienda no comprar a urbanizadores piratas (ilegales), porque las consecuencias podrían ser similares, con el agravante de que nadie respondería por ello.
Con lo sucedido en Bosa parece que los compradores de la Ciudadela El Recreo, promovida por Metrovivienda como Vivienda de Interés Social, hubieran comprado a urbanizadores piratas, como sucedía hace unas dos décadas.

Hoy ¿quién responde? ¿Los estrcturadores del proyecto? ¿Los desarrolladores? ¿El Distrito Capital y su administración municipal? Si ese es el interés social en materia de vivienda que promueve Bogotá, ¿qué podemos esperar de la política social de la ciudad en todas las áreas?

Me preguntaba yo si estas personas que hoy sufren por comprar su casa en terrenos inundables tenían un seguro para sus enseres que les permitiera superar momentáneamente la situación, y mi esposa me hacía caer en la cuenta de que dicho seguro debería haber sido proporcionado por el vendedor de las casas.
Hoy el Presidente Juan Manuel Santos ofrece, como una dádiva del gobierno nacional, la suma de un millón quinientos mil pesos a cada familia (unos 750 dólares estadounidenses), que ni siquiera palían el sufrimiento de un grupo familiar y que está representado en salud física y mental, bienes muebles y principalmente en dignidad.

No es digno que una administración como la de Bogotá trate así a su proyecto bandera en Vivienda de Interés Social. A sus ciudadanos.

A la joya de la corona de Metrovivienda le cayó herrumbre debido a la imprevisión.

En declaraciones a la prensa la gerente de esa entidad estatal dijo, palabras más palabras menos, que el proyecto se estructuró sin pensar en un imprevisible, como el invierno atípico que vive el país. ¿Y los seguros? ¿Y la inundabilidad de los terrenos?

Los propietarios de la Ciudadela El Recreo no quieren dádivas. Metrovivienda, los estructuradores y desarrolladores del proyecto deberían indemnizar a quienes compraron sus casas confiando en el Estado. Si no es así ¿dónde está la garantía?

Los setecientos dólares que ofrece el gobierno nacional son insuficientes. Especialmente cuando se habla de bienes inmuebles, de la estabilidad de miles de familias y, principalmente, de dignidad.

Guillermo Camacho Cabrera

sábado, 12 de noviembre de 2011

¡Que renuncie o que lo suspendan!

No hay otra alternativa diferente a pedir, desde la sociedad civil, como ciudadano y como colombiano que cumple con sus impuestos con los cuales pagamos entre todos la nómina del Palacio de Nariño, la renuncia del funcionario Tomás Concha Sanz a su cargo como Coordinador Político de la Oficina de Derechos Humanos de la Presidencia de la República de Colombia.

Si esta persona no renuncia, tengo derecho como ciudadano también, a pedir su suspensión del cargo porque no queremos pagar el salario a abusadores sexuales y menos en posiciones de poder de carácter publico en sitios privilegiados como la Presidencia de la República. 

Hoy mismo el señor Presidente Juan Manuel Santos debería esta pronunciándose sobre la denuncia que instauró ante la Fiscalía General de la Nación desde el 13 de septiembre (hace ya más de dos meses), la periodista Lina María Castro, subalterna de la "honorable" persona de Tomás Concha Sanz, quien la sometió a amenazas, vejaciones y abusos sexuales indignos de una mujer y de un ser humano.

La información publicada el día 11 de noviembre por el Diario El Tiempo es vergonzante para la Presidencia, para el país y para la Oficina de Derechos Humanos. Para las mujeres de Colombia y para los hombres, los niños, las niñas y los adolescentes. Indigna y hace levantar la voz.

El editorial del mismo Diario publicado en el día de hoy 12 de noviembre, revela cómo las denuncias por  hechos similares suman más de 100 al año en Colombia. Lo que no nos dice el editorialista es cuántas de ellas finalizaron de forma favorable para las mujeres denunciantes y en cuántas de ellas la impunidad ha sido el resultado de las acciones de la Ley y la Justicia.

Por ahora es claro que entre tanto se adelanta la investigación (la cual supone uno va muy avanzada por parte de la Fiscalía ya que fue instaurada hace dos meses), Tomás Concha Sanz debe estar fuera de su cargo, y la periodista Lina María Castro protegida por el sistema y blindada de injerencias de su actual Jefe, tanto en lo referente a su situación laboral actual como en la parte de su salud mental. Entiendo que la situación personal y vida de la periodista, a quien no conozco, están por ahora deshechas debido al fenómeno de la violencia y el abuso al cual fue sometida.

La cooperación estadounidense en Colombia USAID debe tomar cartas en el asunto, ya que según el mismo Diario El Tiempo, Tomás Concha Sanz es contratista de esa Oficina. Sin embargo, la Vicepresidencia y el mismo Señor Presidente Santos deberían exigir, como lo hago hoy como ciudadano, la suspensión del cargo de quien fue denunciado por abuso sexual.

A la Fiscalía y la los Jueces de la República, pedirles asimismo que cumplan con su deber de impartir justicia. Y que no se dejen meter los dedos en la boca como lo hicieron los abogados del ex-presidente del Fondo Monetario Internacional FMI Dominique Strauss-Kahn con las Cortes del estado de Nueva York en Estados Unidos.

Lo que sucede hoy en Colombia es gravísimo, por la posición del funcionario denunciado, y por ser, a hoy, Tomás Concha Sanz el encargado nada más y nada menos que de la Oficina de Derechos Humanos de la Presidencia de la República.

Guillermo Camacho Cabrera

domingo, 14 de agosto de 2011

Brasil 2014

Al salir del estadio Nemesio Camacho El Campín al finalizar el juego ente los seleccionados del fútbol de Colombia y México en los cuartos de final del Campeonato Mundial sub 20 que se disputa en Bogotá, mi hijo me dijo: 

-¿Sabes qué es lo bueno?

-¿Qué? le dije yo.

-Que los mejores de esta selección van para el mundial de mayores de Brasil en el año 2014.

-Sí. Le dije yo. Cierto, tienez razón.

Este sencillo diáolgo me indicó que el proceso con la selección sub 20 es exitoso así se haya perdido este partido contra la selección mexicana jugado el 13 de agosto de 2011.

¿Por qué? Mi hijo tiene 12 años de edad y ya ve la proyección de los jovenes de la sub 20: cuatro partidos ganados, de cinco disputados. Muchachos que juegan bien al fútbol, que son capaces de organizarse en equipo, que juegan limpio, que tienen habilidades para con el balón, el campo de juego y los equipos contrarios, que aman su camiseta y, lo más importante, que tienen proyecto de vida.

Esta sencilla frase de mi hijo de dejó reflexionando frente a las posibilidades bien aprovechadas que brinda el fúitbol para la formación de nuestros niños y jóvenes. Qué mejor ejemplo que el de estos jovencitos de la selección sub 20 de Colombia que hacen del deporte el eje de su vida en lugar de sufrir los estragos de las drogas como muchos jóvenes en Colombia y en el mundo, en lugar de delinquir, de ejercer la violencia contra la sociedad y contra ellos mismos, de agredir a los demás.

Felicitaciones a los jóvenes de esta selección sub 20: los niños y las niñas de esta generación no se sintieron defraudados, como algunos adultos pudieron haberlo hecho, porque consideran que el buen ejemplo de ustedes es suficiente para admirar las posibilidades de los jóvenes en la construcción de un proyecto de vida.

Aunque muchos soñamos con una final del mundial sub 20 donde estuviera Colombia, somos conscientes de que el perder también es parte de la formación de un jugador y de un equipo y que no se puede pedir a los chicos como se pide a los mayores. Cada cual da lo que tiene para dar y esta selección campeona del Torneo Esperanzas de Toulon (título que le pertenece), dio más de lo que un país podía esperar de sus jóvenes, en especial un país que los estigmatiza, los encierra en estereotipos y los hunde en su realidad sin ofrecerles apoyo.

Gracias a esta selección sub 20 por devolvernos la esperanza en los jóvenes, por hacer que nuestros niños, niñas y adolescentes piensen en la vida como transcurso y como proyecto, por hacernos ver que mañana también sale el sol, un nuevo día que nos permitirá vivir, y que el mundo no se termina con un partido de fútbol.

Sería lindo que los seleccionadores permitieran que en jornadas especiales estos jóvenes de la selección sub 20 pudieran estudiar una carrera (especialmente si esta tiene que ver con el deporte), y hacerse a una profesión que alimentara su proyecto de vida no solo como jugadores fichados sino como profesionales que aportan al desarrollo del país desde el conocimiento, la ciencia y la tecnología. Imagínense todo esto aplicado al fútbol o a la vida en manos de personas tan creativas como nuestros jovenes de la selección sub 20. Sería como un gol olímpico marcado desde hoy en el futuro.

Guillermo Camacho Cabrera

martes, 26 de julio de 2011

La huella de la niñez en la prensa colombiana 2010

Este 26 de julio la Agencia de Noticias Pandi presentó su estudio "La huella de la niñez en la prensa colombiana", un consolidado nacional con el análisis de las publicaciones de los principales periódicos del país en materia de noticias sobre niñez.

¿Qué decir de la Agencia PANDI? La acertada dirección de la periodista Ximena Norato quien junto con su equipo de trabajo de primera línea ha hecho que el proyecto cuente con aliados estratégicos y sea sostenible es tal vez el principal valor de la organización.

El tratamiento de la información que trabaja es su patrimonio, pues PANDI además de hacer monitoreo del estado de la información de niñez en la prensa colombiana ofrece servicios de comunicación especializada a diferentes organizaciones que tienen dentro de sus temáticas y líneas de acción intervenciones por y para los niños, las niñas y los adolescentes. Es el principal modelo a seguir por parte de periodistas y comunicadores sociales de los medios y de las organizaciones estatales y privadas.

PANDI, además de ofrecer servicios de comunicación y hacer monitoreo de las publicaciones de la prensa sobre los temas concernientes a la niñez, también se ha preocupado por sembrar en los periodistas de Colombia la semilla del cubrimiento de los temas de infancia con capacitación sobre abordajes especializados que cualifican el valor de las noticias y propenden porque se trabaje con información contextualizada a la luz de los derechos de los niños, las niñas y los adolescentes.

Para Colombia es un orgullo contar dentro de sus recursos y capital humano con la Agencia de Noticias PANDI, modelo de agencias dentro del proyecto continental que lidera la Agencia ANDI en Brasil.

Recibimos con placer  este Informe de la Huella de la Niñez en la Prensa colombiana 2010, por la calidad de la información contenida en él, y abogamos por una mejor situación de los niños y las niñas del país, cuya radiografía nos presentan diariamente los medios de comunicación con sus noticias y ahora la Agencia PANDI en un cálido pero cuestionador Informe que analiza el cubrimiento y enfoque de las noticias del tema en Colombia.

Los lectores pueden suscribirse gratuitamente a los servicios de información diarios y semanales que ofrece PANDI a través de su sitio Web.

"Escríbelo como si los niños y niñas que amas fuéramos tu noticia" es el eslogan que la Agencia ha posicionado entre los comunicadores sociales y periodistas colombianos. ¡Y así lo hacemos!

Guillermo Camacho Cabrera

sábado, 21 de mayo de 2011

La mala salud de la salud en Colombia

Jamás se imaginó el gobierno colombiano, aparentemente, que la tan anunciada crisis del sector salud y que motivó una reforma que fue echada para atrás por la Corte Constitucional (ver marcha del 6 de febrero de 2010), tuviera sus raíces en un flagelo como el de la corrupción y que los miles de millones de pesos que decía el Gobierno que había de déficit, en realidad estuvieran en las cuentas bancarias de quienes se los robaban.

Para el ministro de la época, Diego Palacio, el problema estaba en los usuarios y sus constantes acciones de tutela, a quienes trasladaba la responsabilidad de generar los nuevos recursos que el sistema necesitaba, pero ya vimos con las informaciones de los últimos días que el hueco era generado por deficientes controles de los dineros públicos y por delincuentes de cuello blanco que estafaban al sistema y al Estado con sus mecanismos para conseguir dinero ilegalmente, pasando por encima de las necesidades de los pacientes y de la misma vida de quienes requerían medicamentos y ganaban acciones de tutela por su salud.

Tendrán las autoridades que determinar si a los delitos imputados a los sindicados por el desfalco a la salud se agregan faltas a la ética profesional, y hasta conductas punibles más graves, si se comprobara que hubo muertes por la negligencia expresada en la modalidad delincuencial de quienes han sido capturados y sus cómplices, porque hasta ahora ha habido solo cinco capturas. Pero deberán ser más.

Es una gran lección para los funcionarios públicos de alto nivel como el ex ministro de protección social Diego Palacio, que gastó más de 700 millones de pesos colombianos en estudios y consultorías para proponer la reforma a la salud que tumbó la Corte Constitucional en 2010.  

No siempre el pueblo tiene la culpa ni se puede delegar en este toda la responsabilidad de resarcir los errores de un sistema que no se controla a sí mismo y tiene ineficientes controles externos.

Nota: Papel y Signos celebra que en la pasada Primera Conferencia de Actualización Pediátrica organizada por la Asociación Latinoamericana de Pediatría ALAPE en Panamá en abril de 2011 se trabajara sobre el tema de la desnutrición y la obesidad infantiles, haciendo énfasis en la necesidad de alimentar a los niños y niñas con leche materna los seis primeros meses (180 días) de forma exclusiva, y de forma complementaria hasta los dos años de edad y más.

Guillermo Camacho Cabrera
guillermo@papelysignos.com

Foto: Guillermo Camacho Cabrera 

jueves, 14 de abril de 2011

¡Lo mataron por resistirse a que le robaran!

Esta frase y otras con el mismo sentido que se pasean por los titulares de la prensa cada vez que hay un homicidio en nuestros países de Las Américas causa verdadero dolor de estómago porque uno no entiende cómo las fuentes (policía, por ejemplo), y algunos periodistas en las redacciones afirman que la culpa de un homicidio recae en la persona que es asesinada.

Al decir que "lo mataron" o "la mataron por resistirse al robo", están diciendo sencillamente que las víctimas que resisten son asesinadas, poniendo la culpa del asesinato en las víctimas y no en los victimarios.

Quien usa un revólver o un cuchillo en un atraco o en un robo, es porque tiene la intención de matar y el único responsable del asesinato es el asesino, no la víctima.

Es posible que sea más conveniente que la gente piense que las víctimas tienen la culpa, a  asumir que no hay protección para los ciudadanos y que tenemos problemas de salud mental tan graves que hacen que un ser humano pueda matar a otro y que no suceda nada más.

Cuando la policía busca el móvil de un asesinato quiere explicarse por qué se produjo la muerte, pero la criminología cierra los ojos ante lo que la victimología ya ha respondido: que las víctimas no son culpables.

En el afán de encontrar explicaciones se explica lo inexplicable: que por un teléfono celular o por bienes que son de tipo material un ser humano asesine a otro. De un balazo o con una o algunas puñaladas.

Tal vez las autoridades prefieren cerrar los ojos también y sentirse más tranquilas al culpar a  la víctima. Tautológicamente, los asesinos lo son porque matan, no porque alguien les provoque. Ya tienen la intención de matar aún antes de que quien se resiste lo haga.

Lo mismo sucede en los casos de abuso sexual, donde se culpa a las víctimas y no a los victimarios.

Es un círculo vicioso. Quien victimiza lo hace porque la víctima le provoca y la víctima provoca su propia victimización porque es victimizada...

Es la nueva sociología del crimen. Y los jueces juzgan con ese parámetro y la policía investiga con ese parámetro. ¡Y la gente se cree el cuento! Mejor eso, tal vez, a decir que los asesinos andan sueltos.

Guillermo Camacho Cabrera
guillermo@papelysignos.com

Imagen:  Dori, Wikipedia

sábado, 19 de marzo de 2011

La salud y la comida

La más reciente Encuesta Nacional de la Situación Nutricional en Colombia 2010 ENSIN muestra unos resultados preocupantes que representan retos especiales para la política pública en salud y nutrición, los cuales están siendo bien recogidos tanto por el Ministerio de la Protección Social en cabeza de la Viceministra Beatriz Londoño como por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar ICBF en cabeza de su Directora General Elvira Forero Hernández.

Además de los logros, que deben ser muy bien celebrados, como la disminución de la desnutrición crónica y de la desnutrición global en niños y niñas menores de 5 años, y de la disminución de los retrasos en el crecimiento en niños, niñas y jóvenes entre 5 y 17 años, el exceso de peso (mala alimentación), y obesidad en adultos entre 18 y 64 años, la obesidad abdominal como factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares (6 de cada 10 mujeres adultas y 4 de cada 10 hombres adultos presentan obesidad abdominal en Colombia), y la presencia de anemia en diferentes grupos de población (27,5% de los niños entre 6 meses y 5 años de edad la tienen -es decir, más de la cuarta parte de la población total de ese grupo etario-), deben llamar la atención de los diseñadores de política pública.

Asimismo, el período de lactancia materna ha disminuido en los últimos cinco años, dejando una brecha grande entre las necesidades alimenticias y nutricionales de los recién nacidos y los bebés en Colombia y la manera como se suplen dichas necesidades. "La introducción de alimentos complementarios de la leche materna se realiza en forma precoz y la calidad de la dieta es especialmente deficitaria e niños y niñas de 6 a 8 meses", dice el Resumen Ejecutivo de la ENSIN 2010.

Otras de las conclusiones de la ENSIN 2010, la mayor encuesta a nivel nacional en el tema, es que "los colombianos no practican una alimentación saludable", y que tan solo la mitad de la población total (48 millones de personas), cumple con las recomendaciones de Actividad Física (tiempo libre más transporte).

Estos resultados de la situación nutricional en Colombia, aunados a todos los datos que recopila la ENSIN 2010, llaman a los colombianos a contribuir con su propia salud y la de sus familias: hacer más ejercicio (se recomienda media hora diaria de caminata para comenzar), consumir menos sal, azúcar y grasas, comer más cereales integrales, frutas, verduras y carnes, que los bebés se alimenten exclusivamente de leche materna desde el nacimiento hasta los 6 meses de edad y posteriormente hasta los dos años con la combinación de alimentos complementarios, acudir al médico o al servicio de salud a controles periódicos de peso, lavarse las manos, lavar la comida y los utensilios para la preparación de la misma antes y después del consumo de los alimentos, son prácticas saludables que van a permitir aumentar la esperanza de vida de los colombianos, reducir el impacto económico de las enfermedades cardiovasculares para el sistema de salud, fortalecer la capacidad del aparato productivo del país y hacer gente más feliz.

El gobierno nacional debe promover este tipo de hábitos en la salud de los colombianos a partir de campañas de promoción primaria en salud y de prevención de las enfermedades, pactos con las empresas privadas proveedoras de alimentos para hacer accesibles los alimentos saludables a  la población colombiana y retirar  o contolar aquellos productos que son nocivos para la salud en su consumo a largo plazo, incluyendo mayores controles a la venta y al consumo de productos como las bebidas alcohólicas en todas sus presentaciones, en especial para las mujeres en gestación.

El país merece ser educado en cuanto al consumo de alimentos y a la comida y merece que haya disponibilidad de alimento sano para todos y todas (la prevalencia de inseguridad alimentaria en el país aumentó 1,9% en los últimos 5 años). 

Es cuestión de derechos.

Guillermo Camacho Cabrera

miércoles, 2 de marzo de 2011

Un Juez justo

La figura del Juez justo es la que debería primar en los sistemas judiciales de nuestros países. Afortunadamente para la causa de los niños y las niñas hay un juez justo en el Continente americano. Uno y muchos más, supongo, pero el que conozco y del cual puedo dar fe se llama Carlos Alberto Rozanski, de Argentina.

Lo primero que debo decir de él es que tiene la sensibilidad humana a flor de piel. Su carisma y carácter con el tema del abuso sexual infantil han llevado a que proponga nuevos acuerdos legislativos en su país a tal punto que los niños y las niñas víctimas de abuso sexual infantil ya no testifican en la sede policial ni en la corte debido a la llamada en Argentina Ley Rozanski, que basada en la Convención Internacional de los Derechos del Niño impide que las personas menores de 18 años se enfrenten a su agresor en un juicio o en la sede de la policía. También impide que su testimonio sea tomado por una persona poco entrenada en hablar con los niños y las niñas.

El Juez Carlos Rozanski, además, escribió un libro llamado "Abuso sexual infantil: ¿Denunciar o silenciar?", en el que describe la dinámica del abuso y llama a jueces, fiscales, abogados, policías a intervenir en estas situaciones en favor de las víctimas, sin desconocer los derechos de los sindicados y/o victimarios.

Para el Juez Rozanski, las situaciones de abuso sexual que viven millones de niños en nuestros países son el reflejo de uno de los delitos con mayor impunidad en el mundo.

Por supuesto que al Juez no le tiembla la voz cuando habla de los abusadores y agresores sexuales, condena enérgicamente figuras como la del síndrome de alienación parental que busca despistar al sistema de justicia en una reacción defensiva y de ataque de los abusadores contra los niños y quienes los defienden.

Introdujo en América Latina el concepto de Backlash, o el coletazo de los abusadores sexuales en contra de quienes defienden a los niños y las niñas, a través de estrategias como el invento del Psiquiatra estadounidendse Richard Gardner, quien dejó como legado luego de su suicidio a quienes abusan de los niños y las niñas, el mal llamado síndrome de alienación parental, que es como la quinta luna de Marte.

Es esperanzador y revitalizante encontrarse con personas como el Juez Rozanski, que creen en la palabra del niño y la niña víctimas de abuso, que dice que la tarea del sistema judicial no es desmentir al niño sino probar que está diciendo la verdad, que respiran y transpiran humanidad en todos sus actos y acciones.

Me alegro de que en América Latina contemos con por lo menos un Juez Justo que defiende a los niños víctimas de abuso sexual infantil.

Olvidaba decir que como Presidente del Tribunal Oral Federal No. 1 de La Plata, el Juez Rozanski condenó a los represores argentinos a cadena perpetua. Lo puede buscar en Youtube.

Guillermo Camacho Cabrera
guillermo@papelysignos.com

viernes, 7 de enero de 2011

Salario mínimo: pena máxima

Qué pena para la competitividad del país que el aumento del salario mínimo por decreto en Colombia en 2011 esté por debajo de la inflación de 2010 para la población de bajos ingresos.

Las cifras del Departamento Nacional de Estadística (Dane), reveladas por el Diario EL TIEMPO este 7 de enero de 2011 establecen que el Índice de Precios al Consumidor para la población de bajos ingresos fue de 3,58% en tanto que el aumento del salario mínimo por decreto fue de 3,4%.

Es decir, para que un colombiano de bajos ingresos compre lo mismo que compraba en 2010 con $100.000 pesos, en enero de 2011 necesitará $103.580 pesos, sin embargo en esta proporción, el aumento del salario mínimo equivale a $103.400 pesos.

Da pena que en el gato por liebre estén comprometidos tanto el gobierno nacional como los empresarios del país. ¿Dónde está la responsabilidad social del empresariado colombiano, que ofrecía aumentar una suma aún menor al 3,4%? ¿Dónde la política estatal para el aumento del salario mínimo?

Es inconcebible que haya habido desinformación frente al IPC para la población de bajos ingresos y para los colombianos que devengan el salario mínimo.

Sólo queda refrendar decreto con decreto.

Guillermo Camacho Cabrera
guillermo@papelysignos.com

Imagen tomada de: www.confabulacion41-60.blogspot.com/2001/01/salario-mnimo-rg-ereje.html