sábado, 19 de marzo de 2011

La salud y la comida

La más reciente Encuesta Nacional de la Situación Nutricional en Colombia 2010 ENSIN muestra unos resultados preocupantes que representan retos especiales para la política pública en salud y nutrición, los cuales están siendo bien recogidos tanto por el Ministerio de la Protección Social en cabeza de la Viceministra Beatriz Londoño como por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar ICBF en cabeza de su Directora General Elvira Forero Hernández.

Además de los logros, que deben ser muy bien celebrados, como la disminución de la desnutrición crónica y de la desnutrición global en niños y niñas menores de 5 años, y de la disminución de los retrasos en el crecimiento en niños, niñas y jóvenes entre 5 y 17 años, el exceso de peso (mala alimentación), y obesidad en adultos entre 18 y 64 años, la obesidad abdominal como factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares (6 de cada 10 mujeres adultas y 4 de cada 10 hombres adultos presentan obesidad abdominal en Colombia), y la presencia de anemia en diferentes grupos de población (27,5% de los niños entre 6 meses y 5 años de edad la tienen -es decir, más de la cuarta parte de la población total de ese grupo etario-), deben llamar la atención de los diseñadores de política pública.

Asimismo, el período de lactancia materna ha disminuido en los últimos cinco años, dejando una brecha grande entre las necesidades alimenticias y nutricionales de los recién nacidos y los bebés en Colombia y la manera como se suplen dichas necesidades. "La introducción de alimentos complementarios de la leche materna se realiza en forma precoz y la calidad de la dieta es especialmente deficitaria e niños y niñas de 6 a 8 meses", dice el Resumen Ejecutivo de la ENSIN 2010.

Otras de las conclusiones de la ENSIN 2010, la mayor encuesta a nivel nacional en el tema, es que "los colombianos no practican una alimentación saludable", y que tan solo la mitad de la población total (48 millones de personas), cumple con las recomendaciones de Actividad Física (tiempo libre más transporte).

Estos resultados de la situación nutricional en Colombia, aunados a todos los datos que recopila la ENSIN 2010, llaman a los colombianos a contribuir con su propia salud y la de sus familias: hacer más ejercicio (se recomienda media hora diaria de caminata para comenzar), consumir menos sal, azúcar y grasas, comer más cereales integrales, frutas, verduras y carnes, que los bebés se alimenten exclusivamente de leche materna desde el nacimiento hasta los 6 meses de edad y posteriormente hasta los dos años con la combinación de alimentos complementarios, acudir al médico o al servicio de salud a controles periódicos de peso, lavarse las manos, lavar la comida y los utensilios para la preparación de la misma antes y después del consumo de los alimentos, son prácticas saludables que van a permitir aumentar la esperanza de vida de los colombianos, reducir el impacto económico de las enfermedades cardiovasculares para el sistema de salud, fortalecer la capacidad del aparato productivo del país y hacer gente más feliz.

El gobierno nacional debe promover este tipo de hábitos en la salud de los colombianos a partir de campañas de promoción primaria en salud y de prevención de las enfermedades, pactos con las empresas privadas proveedoras de alimentos para hacer accesibles los alimentos saludables a  la población colombiana y retirar  o contolar aquellos productos que son nocivos para la salud en su consumo a largo plazo, incluyendo mayores controles a la venta y al consumo de productos como las bebidas alcohólicas en todas sus presentaciones, en especial para las mujeres en gestación.

El país merece ser educado en cuanto al consumo de alimentos y a la comida y merece que haya disponibilidad de alimento sano para todos y todas (la prevalencia de inseguridad alimentaria en el país aumentó 1,9% en los últimos 5 años). 

Es cuestión de derechos.

Guillermo Camacho Cabrera

miércoles, 2 de marzo de 2011

Un Juez justo

La figura del Juez justo es la que debería primar en los sistemas judiciales de nuestros países. Afortunadamente para la causa de los niños y las niñas hay un juez justo en el Continente americano. Uno y muchos más, supongo, pero el que conozco y del cual puedo dar fe se llama Carlos Alberto Rozanski, de Argentina.

Lo primero que debo decir de él es que tiene la sensibilidad humana a flor de piel. Su carisma y carácter con el tema del abuso sexual infantil han llevado a que proponga nuevos acuerdos legislativos en su país a tal punto que los niños y las niñas víctimas de abuso sexual infantil ya no testifican en la sede policial ni en la corte debido a la llamada en Argentina Ley Rozanski, que basada en la Convención Internacional de los Derechos del Niño impide que las personas menores de 18 años se enfrenten a su agresor en un juicio o en la sede de la policía. También impide que su testimonio sea tomado por una persona poco entrenada en hablar con los niños y las niñas.

El Juez Carlos Rozanski, además, escribió un libro llamado "Abuso sexual infantil: ¿Denunciar o silenciar?", en el que describe la dinámica del abuso y llama a jueces, fiscales, abogados, policías a intervenir en estas situaciones en favor de las víctimas, sin desconocer los derechos de los sindicados y/o victimarios.

Para el Juez Rozanski, las situaciones de abuso sexual que viven millones de niños en nuestros países son el reflejo de uno de los delitos con mayor impunidad en el mundo.

Por supuesto que al Juez no le tiembla la voz cuando habla de los abusadores y agresores sexuales, condena enérgicamente figuras como la del síndrome de alienación parental que busca despistar al sistema de justicia en una reacción defensiva y de ataque de los abusadores contra los niños y quienes los defienden.

Introdujo en América Latina el concepto de Backlash, o el coletazo de los abusadores sexuales en contra de quienes defienden a los niños y las niñas, a través de estrategias como el invento del Psiquiatra estadounidendse Richard Gardner, quien dejó como legado luego de su suicidio a quienes abusan de los niños y las niñas, el mal llamado síndrome de alienación parental, que es como la quinta luna de Marte.

Es esperanzador y revitalizante encontrarse con personas como el Juez Rozanski, que creen en la palabra del niño y la niña víctimas de abuso, que dice que la tarea del sistema judicial no es desmentir al niño sino probar que está diciendo la verdad, que respiran y transpiran humanidad en todos sus actos y acciones.

Me alegro de que en América Latina contemos con por lo menos un Juez Justo que defiende a los niños víctimas de abuso sexual infantil.

Olvidaba decir que como Presidente del Tribunal Oral Federal No. 1 de La Plata, el Juez Rozanski condenó a los represores argentinos a cadena perpetua. Lo puede buscar en Youtube.

Guillermo Camacho Cabrera
guillermo@papelysignos.com