miércoles, 2 de marzo de 2011

Un Juez justo

La figura del Juez justo es la que debería primar en los sistemas judiciales de nuestros países. Afortunadamente para la causa de los niños y las niñas hay un juez justo en el Continente americano. Uno y muchos más, supongo, pero el que conozco y del cual puedo dar fe se llama Carlos Alberto Rozanski, de Argentina.

Lo primero que debo decir de él es que tiene la sensibilidad humana a flor de piel. Su carisma y carácter con el tema del abuso sexual infantil han llevado a que proponga nuevos acuerdos legislativos en su país a tal punto que los niños y las niñas víctimas de abuso sexual infantil ya no testifican en la sede policial ni en la corte debido a la llamada en Argentina Ley Rozanski, que basada en la Convención Internacional de los Derechos del Niño impide que las personas menores de 18 años se enfrenten a su agresor en un juicio o en la sede de la policía. También impide que su testimonio sea tomado por una persona poco entrenada en hablar con los niños y las niñas.

El Juez Carlos Rozanski, además, escribió un libro llamado "Abuso sexual infantil: ¿Denunciar o silenciar?", en el que describe la dinámica del abuso y llama a jueces, fiscales, abogados, policías a intervenir en estas situaciones en favor de las víctimas, sin desconocer los derechos de los sindicados y/o victimarios.

Para el Juez Rozanski, las situaciones de abuso sexual que viven millones de niños en nuestros países son el reflejo de uno de los delitos con mayor impunidad en el mundo.

Por supuesto que al Juez no le tiembla la voz cuando habla de los abusadores y agresores sexuales, condena enérgicamente figuras como la del síndrome de alienación parental que busca despistar al sistema de justicia en una reacción defensiva y de ataque de los abusadores contra los niños y quienes los defienden.

Introdujo en América Latina el concepto de Backlash, o el coletazo de los abusadores sexuales en contra de quienes defienden a los niños y las niñas, a través de estrategias como el invento del Psiquiatra estadounidendse Richard Gardner, quien dejó como legado luego de su suicidio a quienes abusan de los niños y las niñas, el mal llamado síndrome de alienación parental, que es como la quinta luna de Marte.

Es esperanzador y revitalizante encontrarse con personas como el Juez Rozanski, que creen en la palabra del niño y la niña víctimas de abuso, que dice que la tarea del sistema judicial no es desmentir al niño sino probar que está diciendo la verdad, que respiran y transpiran humanidad en todos sus actos y acciones.

Me alegro de que en América Latina contemos con por lo menos un Juez Justo que defiende a los niños víctimas de abuso sexual infantil.

Olvidaba decir que como Presidente del Tribunal Oral Federal No. 1 de La Plata, el Juez Rozanski condenó a los represores argentinos a cadena perpetua. Lo puede buscar en Youtube.

Guillermo Camacho Cabrera
guillermo@papelysignos.com

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