jueves, 14 de abril de 2011

¡Lo mataron por resistirse a que le robaran!

Esta frase y otras con el mismo sentido que se pasean por los titulares de la prensa cada vez que hay un homicidio en nuestros países de Las Américas causa verdadero dolor de estómago porque uno no entiende cómo las fuentes (policía, por ejemplo), y algunos periodistas en las redacciones afirman que la culpa de un homicidio recae en la persona que es asesinada.

Al decir que "lo mataron" o "la mataron por resistirse al robo", están diciendo sencillamente que las víctimas que resisten son asesinadas, poniendo la culpa del asesinato en las víctimas y no en los victimarios.

Quien usa un revólver o un cuchillo en un atraco o en un robo, es porque tiene la intención de matar y el único responsable del asesinato es el asesino, no la víctima.

Es posible que sea más conveniente que la gente piense que las víctimas tienen la culpa, a  asumir que no hay protección para los ciudadanos y que tenemos problemas de salud mental tan graves que hacen que un ser humano pueda matar a otro y que no suceda nada más.

Cuando la policía busca el móvil de un asesinato quiere explicarse por qué se produjo la muerte, pero la criminología cierra los ojos ante lo que la victimología ya ha respondido: que las víctimas no son culpables.

En el afán de encontrar explicaciones se explica lo inexplicable: que por un teléfono celular o por bienes que son de tipo material un ser humano asesine a otro. De un balazo o con una o algunas puñaladas.

Tal vez las autoridades prefieren cerrar los ojos también y sentirse más tranquilas al culpar a  la víctima. Tautológicamente, los asesinos lo son porque matan, no porque alguien les provoque. Ya tienen la intención de matar aún antes de que quien se resiste lo haga.

Lo mismo sucede en los casos de abuso sexual, donde se culpa a las víctimas y no a los victimarios.

Es un círculo vicioso. Quien victimiza lo hace porque la víctima le provoca y la víctima provoca su propia victimización porque es victimizada...

Es la nueva sociología del crimen. Y los jueces juzgan con ese parámetro y la policía investiga con ese parámetro. ¡Y la gente se cree el cuento! Mejor eso, tal vez, a decir que los asesinos andan sueltos.

Guillermo Camacho Cabrera
guillermo@papelysignos.com

Imagen:  Dori, Wikipedia

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