domingo, 14 de agosto de 2011

Brasil 2014

Al salir del estadio Nemesio Camacho El Campín al finalizar el juego ente los seleccionados del fútbol de Colombia y México en los cuartos de final del Campeonato Mundial sub 20 que se disputa en Bogotá, mi hijo me dijo: 

-¿Sabes qué es lo bueno?

-¿Qué? le dije yo.

-Que los mejores de esta selección van para el mundial de mayores de Brasil en el año 2014.

-Sí. Le dije yo. Cierto, tienez razón.

Este sencillo diáolgo me indicó que el proceso con la selección sub 20 es exitoso así se haya perdido este partido contra la selección mexicana jugado el 13 de agosto de 2011.

¿Por qué? Mi hijo tiene 12 años de edad y ya ve la proyección de los jovenes de la sub 20: cuatro partidos ganados, de cinco disputados. Muchachos que juegan bien al fútbol, que son capaces de organizarse en equipo, que juegan limpio, que tienen habilidades para con el balón, el campo de juego y los equipos contrarios, que aman su camiseta y, lo más importante, que tienen proyecto de vida.

Esta sencilla frase de mi hijo de dejó reflexionando frente a las posibilidades bien aprovechadas que brinda el fúitbol para la formación de nuestros niños y jóvenes. Qué mejor ejemplo que el de estos jovencitos de la selección sub 20 de Colombia que hacen del deporte el eje de su vida en lugar de sufrir los estragos de las drogas como muchos jóvenes en Colombia y en el mundo, en lugar de delinquir, de ejercer la violencia contra la sociedad y contra ellos mismos, de agredir a los demás.

Felicitaciones a los jóvenes de esta selección sub 20: los niños y las niñas de esta generación no se sintieron defraudados, como algunos adultos pudieron haberlo hecho, porque consideran que el buen ejemplo de ustedes es suficiente para admirar las posibilidades de los jóvenes en la construcción de un proyecto de vida.

Aunque muchos soñamos con una final del mundial sub 20 donde estuviera Colombia, somos conscientes de que el perder también es parte de la formación de un jugador y de un equipo y que no se puede pedir a los chicos como se pide a los mayores. Cada cual da lo que tiene para dar y esta selección campeona del Torneo Esperanzas de Toulon (título que le pertenece), dio más de lo que un país podía esperar de sus jóvenes, en especial un país que los estigmatiza, los encierra en estereotipos y los hunde en su realidad sin ofrecerles apoyo.

Gracias a esta selección sub 20 por devolvernos la esperanza en los jóvenes, por hacer que nuestros niños, niñas y adolescentes piensen en la vida como transcurso y como proyecto, por hacernos ver que mañana también sale el sol, un nuevo día que nos permitirá vivir, y que el mundo no se termina con un partido de fútbol.

Sería lindo que los seleccionadores permitieran que en jornadas especiales estos jóvenes de la selección sub 20 pudieran estudiar una carrera (especialmente si esta tiene que ver con el deporte), y hacerse a una profesión que alimentara su proyecto de vida no solo como jugadores fichados sino como profesionales que aportan al desarrollo del país desde el conocimiento, la ciencia y la tecnología. Imagínense todo esto aplicado al fútbol o a la vida en manos de personas tan creativas como nuestros jovenes de la selección sub 20. Sería como un gol olímpico marcado desde hoy en el futuro.

Guillermo Camacho Cabrera