sábado, 12 de noviembre de 2011

¡Que renuncie o que lo suspendan!

No hay otra alternativa diferente a pedir, desde la sociedad civil, como ciudadano y como colombiano que cumple con sus impuestos con los cuales pagamos entre todos la nómina del Palacio de Nariño, la renuncia del funcionario Tomás Concha Sanz a su cargo como Coordinador Político de la Oficina de Derechos Humanos de la Presidencia de la República de Colombia.

Si esta persona no renuncia, tengo derecho como ciudadano también, a pedir su suspensión del cargo porque no queremos pagar el salario a abusadores sexuales y menos en posiciones de poder de carácter publico en sitios privilegiados como la Presidencia de la República. 

Hoy mismo el señor Presidente Juan Manuel Santos debería esta pronunciándose sobre la denuncia que instauró ante la Fiscalía General de la Nación desde el 13 de septiembre (hace ya más de dos meses), la periodista Lina María Castro, subalterna de la "honorable" persona de Tomás Concha Sanz, quien la sometió a amenazas, vejaciones y abusos sexuales indignos de una mujer y de un ser humano.

La información publicada el día 11 de noviembre por el Diario El Tiempo es vergonzante para la Presidencia, para el país y para la Oficina de Derechos Humanos. Para las mujeres de Colombia y para los hombres, los niños, las niñas y los adolescentes. Indigna y hace levantar la voz.

El editorial del mismo Diario publicado en el día de hoy 12 de noviembre, revela cómo las denuncias por  hechos similares suman más de 100 al año en Colombia. Lo que no nos dice el editorialista es cuántas de ellas finalizaron de forma favorable para las mujeres denunciantes y en cuántas de ellas la impunidad ha sido el resultado de las acciones de la Ley y la Justicia.

Por ahora es claro que entre tanto se adelanta la investigación (la cual supone uno va muy avanzada por parte de la Fiscalía ya que fue instaurada hace dos meses), Tomás Concha Sanz debe estar fuera de su cargo, y la periodista Lina María Castro protegida por el sistema y blindada de injerencias de su actual Jefe, tanto en lo referente a su situación laboral actual como en la parte de su salud mental. Entiendo que la situación personal y vida de la periodista, a quien no conozco, están por ahora deshechas debido al fenómeno de la violencia y el abuso al cual fue sometida.

La cooperación estadounidense en Colombia USAID debe tomar cartas en el asunto, ya que según el mismo Diario El Tiempo, Tomás Concha Sanz es contratista de esa Oficina. Sin embargo, la Vicepresidencia y el mismo Señor Presidente Santos deberían exigir, como lo hago hoy como ciudadano, la suspensión del cargo de quien fue denunciado por abuso sexual.

A la Fiscalía y la los Jueces de la República, pedirles asimismo que cumplan con su deber de impartir justicia. Y que no se dejen meter los dedos en la boca como lo hicieron los abogados del ex-presidente del Fondo Monetario Internacional FMI Dominique Strauss-Kahn con las Cortes del estado de Nueva York en Estados Unidos.

Lo que sucede hoy en Colombia es gravísimo, por la posición del funcionario denunciado, y por ser, a hoy, Tomás Concha Sanz el encargado nada más y nada menos que de la Oficina de Derechos Humanos de la Presidencia de la República.

Guillermo Camacho Cabrera

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