lunes, 26 de diciembre de 2011

Disminución de muertes violentas en Colombia: de lo imposible a lo alcanzable

Los reportes de la Policía Nacional de Colombia entregados a través del Diario EL TIEMPO de hoy son alentadores en la medida en que el país logró reducir el número de muertes por homicidio en 50% en 10 años.

De un total de 27.840 homicidios en 2001 se pasó a 13.520 registrados entre enero y el 23 de diciembre de 2011, algo impensable a inicios de la pasada década y que alienta a las autoridades a ponerse metas a largo plazo en la reducción de homicidios en el país.

El reporte de EL TIEMPO, sin embargo, no esperó las cifras oficiales también del Instituto Nacional de Medicina Legal de Colombia, que generalmente se publican entre abril y junio del año siguiente al de los registros, pero se espera que la diferencia entre las mediciones no sea significativa.
Es necesario analizar que tampoco se presentan las cifras disgregadas por género y por grupos de edad, presumiéndose que el descenso ha sido parejo para hombres y mujeres y en todos los grupos etarios, lo que a simple vista parece atrevido de afirmar, toda vez que es posible que se haya presentado un aumento de muertes por homicidio en mujeres. Habrá que esperar el reporte oficial de la oficina de comunicaciones de la Policía, cuando presente sus estadísticas de homicidios en 2011 a la opinión pública a principios de enero del año entrante.

Cabe agregar que las causas o los móviles de los homicidios tampoco son revelados por el reporte del Diario EL TIEMPO, lo que indicaría también algunas de las causas del feliz descenso. A mediados de los años 1990 se tenía, de acuerdo con reportes oficiales del Ministerio de Salud, que los asesinatos a causa del conflicto armado alcanzaban a 15% del total de muertes por homicidios, en tanto que 85% eran causados por la delincuencia común y otras violencias como la intrafamiliar.

Esta noticia de la reducción de muertes por homicidio en 50% en Colombia en los últimos 10 años vale la pena registrarla como algo positivo para el páis, y también esperar a que los reportes epidemiológicos analicen las causas de dichos indicadores en detalle para continuar quebrando la estadística. Con este indicador que alienta los esfuerzos realizados por las autoridades, es claro que Colombia debería contar con una política explícita para la reducción de homicidios, con estrategias y recursos definidos, que aliente la esperanza de contar con un país más civilizado.

Guillermo Camacho Cabrera

sábado, 10 de diciembre de 2011

Metrovivienda en Bosa: una joya con herrumbre o la paradoja de comprar vivienda de interés social en Bogotá

Es inadmisible que una serie de casas construidas como Vivienda de Interés Social por la estatal Metrovivienda estén hoy inundadas a causa del desbordamiento del río Bogotá y el invierno que vive la ciudad.

Son cerca de 5.000 personas, de acuerdo con informaciones de la prensa, que se encuentran fuera de sus viviendas en la Ciudadela El Recreo debido al más de un metro de agua que prácticamente invadió sus predios llevándose por delante electrodomésticos, salas de estar, sueños y miles de horas de tranquilidad.

Mujeres, niños y niñas, ancianos, hombres adultos y familias enteras que depositaron en el Estado sus sueños de tener una casa propia, pagaron con sus ahorros y continúan pagando las cuotas de sus habitaciones a los bancos, hoy están en la calle y prácticamente con el agua a la cintura.

Recuerdo que hace muchos años en Bogotá sucedía lo mismo y el Estado recomendaba a los propietarios de vivienda no comprar a urbanizadores piratas (ilegales), porque las consecuencias podrían ser similares, con el agravante de que nadie respondería por ello.
Con lo sucedido en Bosa parece que los compradores de la Ciudadela El Recreo, promovida por Metrovivienda como Vivienda de Interés Social, hubieran comprado a urbanizadores piratas, como sucedía hace unas dos décadas.

Hoy ¿quién responde? ¿Los estrcturadores del proyecto? ¿Los desarrolladores? ¿El Distrito Capital y su administración municipal? Si ese es el interés social en materia de vivienda que promueve Bogotá, ¿qué podemos esperar de la política social de la ciudad en todas las áreas?

Me preguntaba yo si estas personas que hoy sufren por comprar su casa en terrenos inundables tenían un seguro para sus enseres que les permitiera superar momentáneamente la situación, y mi esposa me hacía caer en la cuenta de que dicho seguro debería haber sido proporcionado por el vendedor de las casas.
Hoy el Presidente Juan Manuel Santos ofrece, como una dádiva del gobierno nacional, la suma de un millón quinientos mil pesos a cada familia (unos 750 dólares estadounidenses), que ni siquiera palían el sufrimiento de un grupo familiar y que está representado en salud física y mental, bienes muebles y principalmente en dignidad.

No es digno que una administración como la de Bogotá trate así a su proyecto bandera en Vivienda de Interés Social. A sus ciudadanos.

A la joya de la corona de Metrovivienda le cayó herrumbre debido a la imprevisión.

En declaraciones a la prensa la gerente de esa entidad estatal dijo, palabras más palabras menos, que el proyecto se estructuró sin pensar en un imprevisible, como el invierno atípico que vive el país. ¿Y los seguros? ¿Y la inundabilidad de los terrenos?

Los propietarios de la Ciudadela El Recreo no quieren dádivas. Metrovivienda, los estructuradores y desarrolladores del proyecto deberían indemnizar a quienes compraron sus casas confiando en el Estado. Si no es así ¿dónde está la garantía?

Los setecientos dólares que ofrece el gobierno nacional son insuficientes. Especialmente cuando se habla de bienes inmuebles, de la estabilidad de miles de familias y, principalmente, de dignidad.

Guillermo Camacho Cabrera