sábado, 10 de diciembre de 2011

Metrovivienda en Bosa: una joya con herrumbre o la paradoja de comprar vivienda de interés social en Bogotá

Es inadmisible que una serie de casas construidas como Vivienda de Interés Social por la estatal Metrovivienda estén hoy inundadas a causa del desbordamiento del río Bogotá y el invierno que vive la ciudad.

Son cerca de 5.000 personas, de acuerdo con informaciones de la prensa, que se encuentran fuera de sus viviendas en la Ciudadela El Recreo debido al más de un metro de agua que prácticamente invadió sus predios llevándose por delante electrodomésticos, salas de estar, sueños y miles de horas de tranquilidad.

Mujeres, niños y niñas, ancianos, hombres adultos y familias enteras que depositaron en el Estado sus sueños de tener una casa propia, pagaron con sus ahorros y continúan pagando las cuotas de sus habitaciones a los bancos, hoy están en la calle y prácticamente con el agua a la cintura.

Recuerdo que hace muchos años en Bogotá sucedía lo mismo y el Estado recomendaba a los propietarios de vivienda no comprar a urbanizadores piratas (ilegales), porque las consecuencias podrían ser similares, con el agravante de que nadie respondería por ello.
Con lo sucedido en Bosa parece que los compradores de la Ciudadela El Recreo, promovida por Metrovivienda como Vivienda de Interés Social, hubieran comprado a urbanizadores piratas, como sucedía hace unas dos décadas.

Hoy ¿quién responde? ¿Los estrcturadores del proyecto? ¿Los desarrolladores? ¿El Distrito Capital y su administración municipal? Si ese es el interés social en materia de vivienda que promueve Bogotá, ¿qué podemos esperar de la política social de la ciudad en todas las áreas?

Me preguntaba yo si estas personas que hoy sufren por comprar su casa en terrenos inundables tenían un seguro para sus enseres que les permitiera superar momentáneamente la situación, y mi esposa me hacía caer en la cuenta de que dicho seguro debería haber sido proporcionado por el vendedor de las casas.
Hoy el Presidente Juan Manuel Santos ofrece, como una dádiva del gobierno nacional, la suma de un millón quinientos mil pesos a cada familia (unos 750 dólares estadounidenses), que ni siquiera palían el sufrimiento de un grupo familiar y que está representado en salud física y mental, bienes muebles y principalmente en dignidad.

No es digno que una administración como la de Bogotá trate así a su proyecto bandera en Vivienda de Interés Social. A sus ciudadanos.

A la joya de la corona de Metrovivienda le cayó herrumbre debido a la imprevisión.

En declaraciones a la prensa la gerente de esa entidad estatal dijo, palabras más palabras menos, que el proyecto se estructuró sin pensar en un imprevisible, como el invierno atípico que vive el país. ¿Y los seguros? ¿Y la inundabilidad de los terrenos?

Los propietarios de la Ciudadela El Recreo no quieren dádivas. Metrovivienda, los estructuradores y desarrolladores del proyecto deberían indemnizar a quienes compraron sus casas confiando en el Estado. Si no es así ¿dónde está la garantía?

Los setecientos dólares que ofrece el gobierno nacional son insuficientes. Especialmente cuando se habla de bienes inmuebles, de la estabilidad de miles de familias y, principalmente, de dignidad.

Guillermo Camacho Cabrera

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