sábado, 14 de julio de 2012

Santa Fe, ¿campeón… de qué?

No tengo dudas de que Santa Fe, el equipo colombiano que ganó el primer campeonato nacional de fútbol, será campeón de la liga 2012 luego de su partido de este domingo 15 de julio con el Deportivo Pasto.

Pero también, gracias a sus directivas y a la pésima planeación de la venta de boletas para la final, será campeón (El Club), en maltrato a sus hinchas y en mal ejemplo de relaciones públicas y de organización logística.

En primer lugar, puso a la venta las boletas el día viernes 13, en una fecha pésima, no por la superstición sino por el poco tiempo destinado a la distribución de las mismas.
El aforo total del estadio es de 40.043 personas, de acuerdo con el Instituto Distrital para la Recreación y el Deporte (IDRD).

Según informaciones de prensa, el Club puso a disposición de los aficionados un total (redondeado) de 35.000 boletas de las cuales unas 8.000 son para personas que compraron abonos y que tienen distribución cerrada y otras 27.000 para distribución abierta (EL TIEMPO, 14 Jul. 2012).

Cuentas de periodista

El Club Independiente Santa Fe definió la venta de boletería para la final en 15 puntos de la ciudad de Bogotá, no definió pre-venta de boletas (como hicieron acertadamente la FIFA y la Dimayor para el mundial Sub-20), ni venta por Internet, ni puso a disposición de los aficionados medios acordes al Siglo XXI para acceder a las entradas.

Valdría la pena escuchar del Presidente del Club los criterios técnicos que tuvo en cuenta para hacer la distribución de la manera como lo hizo.

Si son 27.000 boletas por 14 puntos de distribución (pues uno de ellos, la Casa Cardenal, está destinado exclusivamente a atender la demanda de quienes compraron abonos y va a distribuir las 8.000 boletas redondeadas para ellos), una sencilla división ofrece un resultado, en promedio, de 1.928 boletas por punto, si la distribución es equitativa.

Continuando con los promedios, si un aficionado compra lo autorizado, que son dos boletas, cada punto deberá atender un total de 964 aficionados. Ahora bien:

6 de los puntos atienden en un horario de 10:00 a.m. a 7:30 p.m. con una hora de almuerzo para los dependientes; es decir, el tiempo de atención al público es de 8 horas y media.

Los restantes 8 puntos atienden en horarios que dependen de sus dueños, pero supongamos que abren puertas a las 9:00 a.m. y cierran a las 6:00 p.m., con un tiempo de atención al público de 9 horas continuas.

Los primeros 6 puntos deberían atender un total de 113 aficionados por hora; los segundos 8 puntos un total de 107 aficionados por hora (para vender cada uno 226 y 214 boletas por hora), y hacer la distribución total en un día como se supone que sucedió ayer viernes 13, ya que los dependientes anunciaron que la boletería se agotó.

¡Ninguno de los expendios atendió 100 aficionados en una hora! El ritmo de las filas lo demostró. En el punto de la Calle 56 con Avenida Caracas el dependiente anunció a las 6:00 p.m. que puso a la venta 1.000 boletas en el día y que a esa hora se agotaron, por lo cual cerró la venta.

Para vender 1.000 boletas en 9 horas debió atender 500 aficionados en ese tiempo a razón de un aficionado por minuto, lo que tampoco ocurrió, pues de acuerdo con informaciones de prensa las boletas las comenzaron a vender en ese punto después del medio día.

La pregunta que surge es: ¿dónde está la boletería de la final del fútbol colombiano 2012?

Contravención al Código de Policía de Bogotá

La suposición más clara es que la boletería está en manos de los revendedores, quienes aprovechan la afición y fanatismo de los hinchas para revender las boletas con sobreprecios exagerados.

Le pregunté a un periodista de RCN Radio en el día de ayer su percepción acerca de la lenta fila que había en el punto de la Calle 56 con Avenida Caracas, que avanzaba a razón de 10 metros cada dos horas, y me dijo: “eso es una mafia. Con decirle que la boletería salió a la venta al público a las 9:00 a.m. pero en Mercadolibre.com (un sitio en Internet dedicado a subastas), estaban vendiendo las boletas a las 7:30 a.m.”.

Un hombre que hacía fila en el mismo punto y se ausentó durante una hora mientras iba a ver qué sucedía adelante en la fila reportó que: “adelante hay un carrusel, un grupo de cerca de 15 revendedores que no dejan que siga el turno y ellos compran, salen y vuelven a comprar”. Cuando le pregunté por la labor de la Policía me dijo “la Policía no hace nada”. El hombre se despidió diciendo que iba a ver el partido por televisión.

Igual otra joven aludió a un grupo de revendedores que no permitían que la fila avanzara.
Contrario a lo que dice el Presidente del Club Independiente Santa Fe, César Pastrana, el Código de Policía de Bogotá ordena a los organizadores de espectáculos públicos:

  1. No permitir la venta de boletas a un precio mayor del fijado ni vender más boletas que las correspondientes a los puestos existentes e impedir la venta de boletas de entrada a espectáculos en reventa;
  2. No demorar injustificadamente el acceso de las personas a los espectáculos públicos

(Artículo 132, parágrafos 14 y 15 del Código de Policía de Bogotá).

Policías revendedores

Lo peor de todo es que dos auxiliares de Policía estaban revendiendo entradas al espectáculo de la final del fútbol colombiano en los alrededores del mismo expendio.

El precio de las boletas

Finalizo diciendo lo que es vox populi entre los aficionados: el Club exageró los precios de la boletería subiéndolos a cerca del 200%.


Guillermo Camacho Cabrera
guillermo@papelysignos.com

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