lunes, 13 de junio de 2016

Niños y niñas que son presas de las redes criminales

Foto: Maya Kruchancova - Fotolia
Es muy grave la noticia del aumento de consumo de sustancias psicoactivas en los colegios de Bogotá, que según la Secretaría de Educación del Distrito pasó de 2.494 casos en 2014 a 5.196 en 2015, duplicándose en un año.

Y es grave porque los niños, las niñas y los adolescentes están siendo presa fácil de las redes criminales de tráfico de estupefacientes. La modalidad: inician con muestras gratis de marihuana u otras sustancias psicoactivas y que posteriormente son vendidas en dosis a los niños, niñas y jóvenes. Unos cuantos comienzan a desempeñarse como jíbaros o distribuidores y luego es difícil salirse o sacarlos, sea de una modalidad u otra.

Los jovencitos que no quieren entrar al negocio de la compra y venta de sustancias psicoactivas son agredidos por sus compañeros, excluidos y obligados; si definitivamente no quieren entrar en esos roles deben abandonar los colegios, con el agravante de que muchos abandonan sus estudios de bachillerato definitivamente. No quieren volver al colegio.

La responsabilidad de las familias en estos casos es primaria, como lo es también la de los colegios y autoridades de policía. Establecer redes de padres de familia, colegios y policía es clave, así como cerrar todas las puertas a la posible venta y distribución de marihuana y de otras sustancias psicoactivas, así como a las redes de corrupción, que abundan alrededor de los negocios promovidos por quienes son criminales.

Es lastimoso pensar que los sobornos y el dinero fácil hace que los adultos responsables de la protección de los niños y niñas caigan bajo las tentaciones del enriquecimiento ilícito, sacrificando a las nuevas generaciones y de paso al país completo, en su presente y en su futuro.

Se requiere pensar el problema y no dejarlo pasar como una noticia más de las que abundan en nuestra realidad, tan apabullada por asesinatos, crímenes, injusticias, y dejar pasar este hecho como uno de tantos que suceden en Colombia.

Sin embargo, estamos hablando de niños y niñas consumidores, desde los 8 años de edad inclusive (la Secretaría de Educación reportó 103 casos de niños y niñas consumidores de sustancias psicoactivas en los colegios, de acuerdo con la información reportada por el diario EL TIEMPO), a quienes muy probablemente sus familias han abandonado y han sido negligentes en sus cuidados, a quienes sus padres o cuidadores han maltratado y a quienes el Estado y la sociedad no ven, ni oyen, ni escuchan, ni entienden.

Las autoridades de policía deben entrar en alerta máxima, así como las familias y las comunidades educativas en conjunto. Los niveles de consumo deseables de sustancias psicoactivas en los colegios deberían ser CERO, pero lamentablemente el problema ya creció y requiere abordajes más creativos y eficaces para salvar una generación que nace abandonada.

Guillermo Camacho Cabrera
guillermo@papelysignos.com

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