sábado, 13 de agosto de 2016

Todos te amábamos, Jaime

Portada del pimer libro escrito por
Marisol Garzón Forero en memoria de Jaime
Todos te amábamos, Jaime;
todos, excepto unos pocos
quienes, armados, amaban más
la muerte que la vida.

Estaban ellos, los que
te mataron, Jaime,
armados de poder,
de injusticia, de delito,
de blasfema. Porque matar
al prójimo es blasfemar.

Sus armas, que tú combatiste
con humor, intelecto y la
fuerza de la tv, mataron
tu cuerpo, tus pensamientos futuros y tu presencia.

Tu inolvidable presencia. Porque
la esencia, lo más fundamental de
tu pensamiento, no lo mataron.

Eso no se muere. No se mata. No se
acaba. Ni con un tiro de pistola,
ni con dos, ni con tres.


Eso que no se puede matar se
llama tu memoria. Tu bella, sentida
y amada memoria, que al igual
que las antiguas tradiciones
indígenas, se transmite oralmente,
gracias a la magia del video tape.

Y que al igual que las actuales
tradiciones, se transmite por vía
escrita, en los libros, como los que
hermosamente escribe tu hermana
Marisol en tu memoria.

Hoy ya son 17 años sin ti, Jaime.
Sin tu presencia, sin tu carcajada.
Pero son 17 años también, en los
cuales nos hemos pasado recordando,
conociendo, indagando por tu
vida. Por tu bella vida.

Aquella que aún nos hace vibrar
por Colombia, que nos deja ver
el absurdo y el contrasentido
de la, a veces, apabullante realidad.

Tus personajes, fiel reflejo de
nuestra idiosincrasia actual,
son tan vigentes como Juan Valdez,
con la diferencia de que los tuyos
no envejecen. Se volvieron perennes
como Mafalda.

Y ese es parte del triunfo de la
vida sobre la muerte.

Además de lo que dolerá en la conciencia,
porque tengo la esperanzadora certeza de que es así,
de lo que dolerá en la conciencia
de quienes te asesinaron, tu muerte.

Porque fue un genocidio. A todos
nos mataron hoy hace 17 años.
Estupefactos miramos en la tele
tu muerte como una noticia. Como
una pérdida colectiva, como una
afrenta social.

Y luego tus funerales.
Inconmensurables.

Jaime. Hoy, 17 años después de
tu asesinato, de que los hombres
armados de injusticia y de balas
te robaron la vida, la impunidad
se debate entre su propia muerte
y la justicia.

Sin embargo, la impunidad
favorece a los más poderosos.
Es tal su arraigo en el sistema
judicial.

Especialmente, cuando un juez
de la república (juez y república
escritos en minúsculas), sentencia
que tu asesinato no es un delito
de lesa humanidad. Y que prescribe.

El juez sentencia desde su propia
experiencia, conocimiento e interés.
No desde la Justicia que anda con
los ojos vendados y
en lleva una espada en la
mano diestra y una balanza
en la mano siniestra.

Parece que el juez sentenció
con la mano siniestra.

Ya son 17 años de impunidad.
Y de conciencia remordida
para todos los hombres
armados de muerte que te
asesinaron.

Jaime,
Jaime Garzón,
Jaime Garzón Forero.

Que tu Vida ilumine nuestra conciencia.

Que tu sentido de Justicia ilumine
nuestro paso por este mundo.

Por siempre, ahora y después también.
Amén.

Bogotá D.C,, Colombia, 17 de agosto de 2016.

Guillermo Camacho Cabrera
guillermo@papelysignos.com

1 comentario:

  1. Sentidas palabras que acompañan el dolor de esa pèrdida, se te llevará por siempre en el alma y en el corazón de todos aquellos que ven con tristeza la injusticia de nuestra amada y sentida República de Colombia ...

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